Habrás pasado un fin de semana conviviendo con tu
familia, haciendo ejercicio, o viendo el futbol, o quizás disfrutando de los
extraordinarios momentos de estar contigo mismo, revisando lo que te servirá
para continuar creciendo y evitando emociones negativas.
¡ Te felicito ¡
Cuando te das cuenta que las emociones negativas son
sólo la forma de ti mismo de responder sin control propio a lo que te pasa,
caes también en cuenta que esas emociones negativas generan actitudes negativas
hacia lo que deseas hacer, que son repetitivas, y que esa repetición genera los
hábitos que te dañan a ti a tu familia y a tu trabajo. Y que además son
contagiosas porque los que te rodean empiezan a absorber del ambiente esa
actitud negativa tuya, esa energía negativa y reaccionan defendiéndose y
atacándote, o al menos pensando negativamente acerca de ti y guardando
resentimientos.
Te mandan una señal, por la que puedes identificar que,
la percepción de lo que te pasa, o lo que interpretas de eso que estás
percibiendo, o tu reacción a todo eso, tienen algo que no es correcto. Algo de
ello estás haciendo en forma equivocada.
Descubrir esto no requiere de grandes procesos o
metodologías, pero sí de una observación de ti mismo en las situaciones en las
que las emociones negativas aparecen.
Para eso sólo necesitarás practicar un poco, como en cualquier actividad.
Esto es observarte en situaciones más tranquilas e identificar lo que estás
sintiendo, los pensamientos que eso que sientes te generan y las acciones que
te nacen desde esos pensamientos. Claro, todo es sencillo pero requieres
hacerlo, y entonces descubrirás todos los beneficios de observarte realmente.
Descubrir y
manejar tus emociones y por ende tus actitudes negativas, te da la oportunidad
para generar los cambios en tu persona, hacer lo que necesitas hacer para
corregir esas respuestas a lo que te pasa y eliminar así las emociones y
actitudes negativas y sus correspondientes consecuencias.
Otra extraordinaria noticia es que las emociones
negativas y las actitudes negativas son altamente vulnerables, ceden a tu poder
porque requieren de tu permiso para existir, y si no se lo otorgas desaparecen,
por ello son manejables a través de la voluntad. La condición para realizar
esto es sólo que te des cuenta en el momento que aparecen y que puedas cacharte
y ejercer realmente tu voluntad para eliminarlas.
Lo que a veces pasa puede ser un conflicto con tu jefe
por un error, algo que se omitió o no fue terminado, y la situación, difícil y
molesta, quizás esté cargada de reclamos y disgustos.
Tu percibes un problema, pero lo que en realidad
existe, es un hecho que está cargado de emoción y que te causa indignación,
quizás porque el error no fue tuyo, o porque sí lo fue y no supiste o pudiste
evitarlo.
Se requiere ahora una solución pero antes un
aprendizaje. Si no separas el hecho mismo de la emoción que sientes, tu actitud
se verá envenenada con esa emoción negativa.
Si lo que percibes es el hecho, el hecho en sí, y no
el hecho en tí, es decir ya cargado de emociones, tendrás oportunidad para
darte cuenta de lo que en realidad percibes (si es el hecho), de lo que sientes
por ello (tus emociones negativas ya identificadas) y lo que piensas de la
experiencia (las consecuencias, o las opciones que se abren para resolver),
después las acciones que habrás de tomar para corregir el error si esto es
posible o para minimizar sus consecuencias, y posteriormente la manera de
evitar su repetición.
En lo que percibes, del hecho preciso, y de ti en tu
interior; en lo que interpretas de eso que percibes, o en lo que piensas o actúas
como consecuencia de tu interpretación, puedes estar haciendo algo equivocado
que debes corregir, entonces podrás eliminar las emociones y las actitudes
negativas que envenenan tu vida y el ambiente en el que funcionas.
Recuerda que las emociones negativas y las actitudes
negativas que se desprenden de ellas, son tan vulnerables como lo desees,
dependen completamente de tu voluntad.
Que tengas una feliz semana.
Un abrazo.


