lunes, 21 de abril de 2014

¿Lo das por hecho?

Estimado amigo.
por. Rolando F. Lara


¿Dejas un recado en la cocina de tu casa avisando que llegarás tarde esa noche y cuando llegas tienes problemas? ¿Dejas el reporte solicitado por tu jefe sobre su escritorio y al día siguiente te reclama no haberlo entregado? ¿Solicitas una información a tu colaborador y a los dos días cuando llega el momento de la reunión no cuentas con ella? ¿El semáforo se pone en verde y arrancas con prisa pero el carro que se cruza al último momento choca el tuyo? etc. ¿Te parece esto conocido?

El mayor error en las organizaciones, sea del tamaño que sean es dar por hecho, asumir, que las cosas se realizarían como era esperado, que no habría dificultades o que alguien pensaría como tú pensarías en una situación específica.

Esta actitud genera desde errores en la comunicación (creí que… pensé que… entendí que…) hasta grandes errores en el desarrollo de los procesos y la toma de decisiones basadas en lo que se asume, se da por sentado o se da por hecho.


Una persona que prefiere confirmar, ya sea una duda de comunicación, un dato en el teléfono, una información en la oficina, un supuesto en una planeación presupuestal, etc. no perderá su tiempo, ni el de los demás, en acciones que después deban repetirse o cancelarse por estar fuera de tiempo en un proceso, no perderá con los incrementos de costos generados por un error, no tendrá que enfrentar la pérdida de calidad ni la de satisfacción de los participantes, ni el deterioro de la confianza de la organización y del cliente en su equipo de trabajo.

La primera reacción impulsiva es buscar culpables, encontrar un chivo expiatorio. Pero en verdad la responsabilidad siempre será de quien la ostenta en la organización o en el equipo y esa persona deberá asumir su propia responsabilidad y aceptar que no revisó, no confirmó, y en cambio asumió que se daría lo esperado, que el jefe vería sobre el escritorio, y la esposa los recados sobre el refrigerador,  y que no se presentarían imponderables o situaciones fuera de control.

Las preguntas de solución antes de asumir algo son: ¿Es confiable el proceso? ¿Está libre de imponderables? ¿Es confiable la gestión? Si cabe en la respuesta una duda suficientemente razonable lo mejor es no asumir y es preferible confirmar.


¿Cómo puedes identificar una duda razonable? La respuesta viene con otras preguntas: ¿Te sientes suficientemente tranquilo para confiar lo que esperas a este proceso en particular?  ¿Confías en su estabilidad, es decir, en que se hará lo establecido? ¿Confías en la gestión del líder del equipo responsable y en ese equipo en específico? ¿Confías en que los tiempos y los otros recursos son suficientes? ¿Confías en que no se presentará nada que pudiera hacer fallar el resultado esperado?

Las respuestas a estas preguntas te dirán qué hacer.


A propósito… ¿Qué estás asumiendo que está provocando en tu actividad lo que no esperas?


Rolando F. Lara

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