lunes, 2 de junio de 2014

Junio 2014.


Estimados amigos.

Terminamos un mayo quizás con metas cumplidas, algunas, y quizás no tan completadas otras, pero aún vivimos el ímpetu típico del cierre de mes. Con el ánimo de un ciclo terminado y con la energía nueva para un ciclo más, iniciamos el mes de junio con grandes expectativas: el mundial de Brasil por un lado, que nos llena de entusiasmo e interés por presenciar los partidos aunque sea desde lejos, y por otro lado encontramos el extremo final de la primera mitad del año, que marca incansable su ritmo de avance, reclamando atención sobre los planes.

Hacia las metas veo actitudes de respuesta al reto en unas personas y de agobio en otras, y quizás de abandono vacacional en otras, con sus ojos, éstas últimas,  más en espera de la pelota que ruede por la cancha empastada disparada hacia la cabaña del contrario, que en lo que suelen atender en lo cotidiano.

Y es la euforia, es la fiesta mundial, es el Fut-Bol. Por lo que ahora más que nunca es importante conservar la atención realmente en control sobre lo que queremos lograr, lo que es más importante en nuestras vidas, lo que le brinda significado y sentido a lo que hacemos por la devoción dedicada a realizarlo bien. Si dejamos lo que está fuera de nuestro control, allá en las canchas, y mantenemos la atención muy concentrada en nuestras funciones, caminaremos al ritmo, y hacia el rumbo inexorable de nuestras metas y planes a cumplir. Y en la algarabía de la fiesta podemos incluir la alegría de nuestros esfuerzos de planeación, de gestión, de decisiones y acciones para alcanzar los objetivos personales y profesionales que nos hemos marcado. Aun así, tendremos tiempo, programado en la semana, o al final del día, para atender nuestro eufórico interés mundialista, lo que haremos con la satisfacción del deber cumplido.

Podemos vivir la fiesta sin dejar que nos arrastre, podemos mantener el entusiasmo sin ceder nuestra atención, sin contaminar nuestra intención, nuestro estado de alerta, podemos disfrutar así del mundial y continuar con nuestro plan para seguir alimentando nuestras funciones y nuestros anhelos, de energía y de análisis responsables, de nuestras decisiones y acciones que se requieren para acercarnos a las metas y cumplir esos objetivos nuestros. 

Tengamos este mes una feliz fiesta futbolística, un feliz ardor deportivo, pero también un eficaz control de nuestra atención para realizar las actividades que nos lleven a nuestras metas.


Un abrazo. 

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