Estimados amigos.
Terminamos un mayo quizás con metas cumplidas, algunas, y
quizás no tan completadas otras, pero aún vivimos el ímpetu típico del cierre
de mes. Con el ánimo de un ciclo terminado y con la energía nueva para un ciclo
más, iniciamos el mes de junio con grandes expectativas: el mundial de Brasil
por un lado, que nos llena de entusiasmo e interés por presenciar los partidos
aunque sea desde lejos, y por otro lado encontramos el extremo final de la
primera mitad del año, que marca incansable su ritmo de avance, reclamando
atención sobre los planes.
Hacia las metas veo actitudes de respuesta al reto en unas
personas y de agobio en otras, y quizás de abandono vacacional en otras, con
sus ojos, éstas últimas, más en espera
de la pelota que ruede por la cancha empastada disparada hacia la cabaña del
contrario, que en lo que suelen atender en lo cotidiano.
Y es la euforia, es la fiesta mundial, es el Fut-Bol. Por lo
que ahora más que nunca es importante conservar la atención realmente en
control sobre lo que queremos lograr, lo que es más importante en nuestras
vidas, lo que le brinda significado y sentido a lo que hacemos por la devoción
dedicada a realizarlo bien. Si dejamos lo que está fuera de nuestro control,
allá en las canchas, y mantenemos la atención muy concentrada en nuestras
funciones, caminaremos al ritmo, y hacia el rumbo inexorable de nuestras metas
y planes a cumplir. Y en la algarabía de la fiesta podemos incluir la alegría
de nuestros esfuerzos de planeación, de gestión, de decisiones y acciones para
alcanzar los objetivos personales y profesionales que nos hemos marcado. Aun
así, tendremos tiempo, programado en la semana, o al final del día, para
atender nuestro eufórico interés mundialista, lo que haremos con la satisfacción
del deber cumplido.
Podemos vivir la fiesta sin dejar que nos arrastre, podemos
mantener el entusiasmo sin ceder nuestra atención, sin contaminar nuestra
intención, nuestro estado de alerta, podemos disfrutar así del mundial y
continuar con nuestro plan para seguir alimentando nuestras funciones y
nuestros anhelos, de energía y de análisis responsables, de nuestras decisiones
y acciones que se requieren para acercarnos a las metas y cumplir esos objetivos
nuestros.
Tengamos este mes una feliz fiesta futbolística, un feliz
ardor deportivo, pero también un eficaz control de nuestra atención para
realizar las actividades que nos lleven a nuestras metas.
Un abrazo.
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