Estimado amigo.
Hoy es un gran día para realmente querer hacer eso que
quieres hacer.
Hacer lo que haces con la actitud de que has decidido
realizar tu mejor esfuerzo como persona, como pareja, como hijo o como padre, y
también como responsable de las funciones que desempeñas, hará que disfrutes lo
que haces desde el inicio hasta obtener los resultados.
Así te
levantarás en la mañana porque quieres,
no porque tienes que
hacerlo, tendrás cuidado de lo que hablas frente a tus hijos porque quieres lo mejor para ellos no
porque tienes que
esconderte, y abrazarás con ternura a tu pareja, porque quieres mostrarle lo que sientes,
no porque tienes que cumplir
con una costumbre, y realizarás tus funciones profesionales con tu mayor
atención y esfuerzo porque quieres sentirte
satisfecho haciendo lo que es correcto, lo que disfrutas, no porque tienes que trabajar.
Sabes que nadie puede hacer que quieras algo, o que no lo quieras.
Esa es una decisión personal y sólo tú la puedes tomar. Pero si decides que quieres realmente hacer algo, te
aseguro que el resultado al hacerlo será diferente, no sólo como resultado
directo de tu actividad, sino también como resultado interno en tu
satisfacción personal. Te aseguro que si haces eso de lo que eres responsable
como haces lo que te gusta hacer en tu tiempo libre, lo disfrutarás de igual
manera.
Y es posible que sucedan cosas fuera de tu control, o
cometas un error y no obtengas el resultado deseado en esa ocasión, pero no lo
verás como un fracaso, porque no lo es, habrás aprendido otra forma de cómo no
hacerlo y lo intentarás de nuevo de otra manera, porque no habrá culpas sino la
responsabilidad de responder a lo que deseas lograr. Y aún sin haber llegado en
esa ocasión al resultado deseado, la satisfacción de ese aprendizaje será muy
grande, como un descubrimiento. Y buscarás la opinión de otros que
consideres con mayor experiencia, no para que decidan por ti, sino para buscar información que te sea útil para
decidir y actuar con lo aprendido y evitar un nuevo error. A fin de cuentas el responsable de la
decisión y la acción eres sólo tú.
Y tu actitud cambiará, de desesperación o ansiedad, a
tranquilidad y quietud interna, para continuar decidiendo e intentando con
eficacia lo que quieres
hacer, y te sentirás mejor contigo mismo en tu persona, en tu familia y en tu
trabajo, porque tu actitud hacia la vida será diferente.
Practica con cosas que te cuesten menos primero,
practica a querer hacer lo que haces porque sabes que es lo correcto aunque te
cueste un esfuerzo mayor, y verás la diferencia. La mayoría de las veces, el
camino que vemos más complicado o difícil es el que nos lleva a la mejor
solución porque es lo correcto, y el camino del menor esfuerzo, el más fácil, muchas
veces nos lleva a resultados no deseados. Como dicen por ahí: “El flojo trabaja
doble”.
Al final, hacer lo que has decidido hacer porque lo
quieres hacer, es diferente a hacerlo porque lo tienes que hacer, y sus
resultados lo mostrarán.
¿Estás dispuesto a hacer lo que quieres?
Un abrazo.



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