Estimado amigo.
Tal vez con frecuencia habrás leído en libros de liderazgo, o
quizás escuchado en conferencias de crecimiento personal y empresarial, o en
programas de radio o de televisión, que debes abandonar tu zona de confort para
crecer, para desarrollar tus facultades, mejorar tus habilidades, imponer ese
esfuerzo requerido para avanzar, cumplir tus metas profesionales y personales y
lograr los objetivos que te has trazado en la vida. Lo que vale la pena
lograrse, requiere un gran sacrificio, un gran sufrimiento.
Estoy convencido que para cumplir las metas profesionales y
lograr los objetivos personales y funcionales en forma efectiva (es decir con eficacia y eficiencia), aún contra la creencia común, debo hacerlo desde mi zona de confort.
Así, si permanecer en mi zona de confort es no realizar esfuerzos
dolorosos o de sufrimiento sino actividades de gozo y satisfacción, significa
que para ser efectivo debo permanecer en esa satisfacción de hacer lo que hago
continuamente y en ese gozo de hacerlo bien.
¿Cómo entonces realizar los a veces costosos esfuerzos, las a
veces dolorosas disciplinas que se requieren para cumplir tus más altas metas y
grandes objetivos?
El secreto consiste, no en salir de
tu zona de confort,
sino en expandirla.
Esto significa que los esfuerzos que te pueden ser costosos
los puedes realizar con emoción, con una pasión que transforme el esfuerzo en
entusiasmo, que la disciplina que requieres tomar y que a veces puede ser muy
exigente, será una actividad que disfrutes en forma extraordinaria,
agradeciendo a Dios, o a la vida si lo deseas, la oportunidad de enfrentarte a
ese reto porque será la escuela de tu crecimiento, el aprendizaje para retos
mayores, la alimentación y el ejercicio del músculo de la voluntad, de la
persistencia, de la disciplina creativa y de la energía que alimenta tus
anhelos.
Tomar las situaciones que calificas de obstáculos o dificultades para
lograr tus metas como una prueba más para tu serenidad, tu paciencia, tu
creatividad, tu liderazgo, tu inspiración, agradecer por ellas y disfrutarlas.
¿Cómo hacer eso? ¿Cómo llevar a cabo la transformación? De
nuevo, la respuesta es otra pregunta: ¿Qué tanto agradeces durante el día lo
que tienes?, ¿o lo que vives? ¿Las oportunidades que se te presentan para
crecer?
En el momento en que empieces a agradecer, principalmente los
instantes de vida que son significativos, importantes, valiosos para ti, tu
actitud cambiará, y tu zona de confort se expandirá hasta los límites que hayas
dado a tu agradecimiento.
¿Deseas permanecer en tu zona de confort? Bienvenido, solo tienes que cambiar tu
esfuerzo en entusiasmo y expandir la que tienes ahora.
Un abrazo.
Rolando F. Lara

Me encanto este articulo ya que es verdad lo que mencionas, ¿por qué sufrir y no gozar de lo que uno hace? y por que no mejor expandir la zona de confort, tal como lo expresa la imagen de la pecera, tener una más grande para movernos libremente como pez en el agua.
ResponderEliminargracias por tu comentario Ricardo, y justamente esa es la idea, hacer la pecera más grande, agradecer y disfrutar. Un abrazo.
EliminarRicardo F. Lara